Contrato De Sangre

Amar es firmar con sangre
un pacto que tiembla entre las manos:
es saber que aquello que salva
también puede abrirnos por mitad.

Heredamos nombres, silencios,
las viejas heridas de la casa;
pero a veces alguien
dice «no»
y rompe la cadena.

La duda siempre respira con nosotros
duerme al otro lado del rellano.
La fe quizá no sea certeza,
sino una luz que titubea
mientras avanzamos a oscuras
sin soltar la mano que nos guarda.

Buscamos desesperadamente
no a nuestra alma gemela
sino a alguien que nos salve de este miedo;
y al final, cuando callamos
algo queda colgando del vacío:

es ese lugar secreto
donde dos almas,
sin decirse nada,
por fin
se reconocen;
como si acaso ese silencio
supiera de sus nombres.

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Donde Empieza El Mar

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