Llegar A Ti
Llegar a ti, amor,
no es empresa de pasos sino de fervores:
es atravesar la penumbra del mundo
con una lámpara encendida en el pecho,
temblorosa y fiel,
como si el corazón supiera lo que reza.
Llegar a ti
es domeñar los vientos nocturnos,
despojar a la nieve de su armadura fría,
y, al fin, encontrarte
reposando en tu silencio intacto,
igual que un templo que respira.
Y entonces comprendo
que no he venido yo hacia ti,
sino que has sido tú
-tu boca-
quien me ha llamado desde siempre…
…Yo no supe si era encuentro,
o si memoria;
solo supe
que el mundo se me quedó quieto
para poder besarte.
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