El Viento En Los Tejados
El viento se enreda en los tejados
como si acaso buscara algo;
algún rincón en que olvidó su nombre.
Yo lo escucho pasar al caer la tarde,
rozando las tejas, igual que tu recuerdo
rozaba mi costumbre de estar solo.
Pero el viento nunca se queda,
y tú tampoco.
Queda apenas este ruido obstinado,
esta forma de tu ausencia
que insiste en volver
sin volver nunca.
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