coincidimos en un segundo invisible:
tu nombre cruzando mi mente
en el instante en que el mío roza la tuya.
Me gusta pensar que no es destino, ni promesa,
sino un hilo leve entre dos horas distintas.
Eso me basta para que el día
me haga sentir un poco más, parte de ti.
1 comentario
Me recuerda a una vieja historia que viví, hace ya algunos años…
Gracias por ponerle palabras.