Me Quedé Con Las Ganas

Me quedé con las ganas, amor,
de tomar ese café,
como se queda la tarde
prendida del último dorado del sol,
sin atreverse a morir del todo.

Me quedé aguardando tu paso,
tu voz derramada como vino lento,
tu promesa —esa paloma tibia—
posada al fin entre mis manos.

Y aquí me tienes,
elegantemente herido,
con el corazón vestido de fiesta
y sin ti como invitado.

0
Andaba Yo Tan Campante… Te Invito a Besayunar

No hay comentarios

Aún no hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.