Debo Confesarte
Debo confesarte,
con la solemne dulzura
con que se abren las magnolias,
y a pesar de este desastre e infortunio
que bendigo la distracción del destino
que me hizo tropezar contigo
y te dejó en mi camino
como sílaba encendida.
No he pretendido olvidarte nunca:
sería tan inútil…
…como pedirle al perfume
que reniegue de la rosa.
Te contemplo —lo sabes—
con esa devoción callada
que sólo profesan los templos y los náufragos;
y aun aquí, desde lejos
me vienes como liturgia secreta
en la humedad de la mirada.
No fuiste el amor que incendia la historia,
ni el que se escribe con trompetas
en los balcones del tiempo.
Fuiste algo más delicado:
una herida que canta
un lejos que abraza
una certeza.
y aunque el azar
nos escriba separados
te quiero.
te quiero todavía
como se quiere
lo imposible que respira…
…aunque el destino, ceremonioso y cruel,
nos haya sentado
en mesas distintas del banquete de la vida.
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