Andaba Yo Tan Campante…
andaba yo tan campante
por el martes,
cuando de pronto —zas—
te apareciste en un recuerdo
sin pedir permiso
ni quitarte los zapatos.
quise seguir caminando
como si nada,
silbando en un semáforo,
coleccionando baldosas,
pero tú
(te conozco)
te escondiste en el aire
y saltaste de golpe
desde un perfume,
desde un olor.
entonces la tarde
se me llenó de ti
como un bolsillo distraído
que vuelve a casa
con un pájaro dentro.
yo no digo que duela,
digo que pasa:
que el tiempo,
ese señor tan correcto,
se olvida a veces
de cerrar bien las puertas.
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