Pausa

No te culpo del invierno,
ni me absuelvo de la escarcha;
los dos fuimos caminantes,
después vino la distancia.

Qué sencillo era querernos
cuando el tiempo no pesaba;
hoy nos sobran los silencios
y nos faltan las palabras.

Te reprocho haber partido
sin cerrar aquella puerta,
pero más me duele el gesto
de fingir que no está abierta.

Si alguna vez nos encontramos,
no hará falta pedir nada:
bastará con la mirada
o el temblor de una palabra
para saber quién se rindió
y quién siguió,
amando en una pausa.

Y si alguna vez nos recordamos,
bajo el sol de otra mañana,
tú sabrás lo que has perdido,
yo, lo mucho que me faltas.

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Tu Incendio

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