Te amé
Te amé
Como se ama aquello
que ya está escrito antes de nacer,
como si todas mis vidas anteriores
hubieran sido apenas un ensayo triste
para al fin reconocerte.
Y llegaste.
Con tus manos llenas de domingo,
con esa manera tuya de mirarme
como si el mundo todavía pudiera salvarnos.
Entonces dejé atrás mi casa,
mi nombre apoyado en los muebles,
la costumbre,
el porvenir tranquilo de los hombres ya rendidos.
Lo dejé todo por entrar en tu pecho.
Y fuimos verdad.
No felicidad —la felicidad es una lámpara breve—,
sino algo más hondo:
la pureza terrible de dos almas
que por fin dejan de sentirse solas.
Y viajamos.
Nos quisimos con el hambre de los náufragos.
Dormimos abrazados mientras ahí fuera
el tiempo afilaba lentamente sus cuchillos.
Y al final, morimos.
Nunca he vuelto a sentir
aquella forma exacta del amor:
tu respiración cayendo sobre mi cuello
como cae la lluvia sobre las ciudades perdidas.
A veces pienso
que el destino sólo nos prestó unos años,
igual que el mar devuelve intacto
lo que más tarde piensa hundir.
Porque todo terminó.
Y ahora camino solo,
con esta tristeza antigua
que tiene la voz de los trenes cuando parten.
Tú quizá llevas otra mano,
otro cuerpo donde descansar las ganas,
otro nombre diciéndote amor
en la mitad de la noche.
Y yo aquí,
sobreviviendo a los restos.
Nos quedaron los prejuicios,
la distancia,
el dolor que dejan las cosas hermosas
cuando comprenden que no pueden quedarse.
No me arrepiento.
Cómo arrepentirse de haber tocado el cielo
aunque después venga esta agonía.
Sólo me duele esta vida equivocada,
este llegar tarde a todo,
esta manera cruel en que el tiempo
pone frente a frente a quienes se pertenecen
y luego los separa
como separa el invierno
las últimas hojas del árbol.
Tú fuiste el amor de mi vida.
No el primero.
No el más fácil.
No el más eterno.
El más verdadero.
Y hay noches
en que todavía siento que vas a volver,
como vuelven las canciones antiguas
cuando alguien pronuncia tu nombre en silencio.
Pero no vuelves.
Y quizá eso sea amar para siempre:
seguir guardando un sitio en el alma
para alguien
que ya nunca regresa.
No hay comentarios